"Si el resultado de la libertad individual no demostrase que ciertas formas de vivir tienen más éxito que otras, muchas de las razones en favor de tal libertad se desvanecerían." Friedrich Hayek

Los pilares del conocimiento

Leer

Leer es una virtud que por sí misma es insuficiente. Se es necesario comprender los contextos históricos y la ubicación en la corriente de las ideas de cada ensayo humano para darle una correcta interpretación. Además, uno se ha que reconocer ignorante previamente; el orgullo no va de la mano con la lectura. Se aprende de la propia vida, o de la experiencia de quienes dejaron su sabiduría por escrito. Leer también requiere callar la mente para entender profundamente. Casi como un acto de meditación, leer solicita la mente en blanco, la absoluta atención y concentración. Así es como leer ejercita nuestras capacidades de atención, concentración, calma, humildad y comprensión. Por último, dependiendo de lo que leamos, cultivaremos nuestro conocimiento y cosecharemos experiencias más ricas en contenido, pues podremos abarcar mejor su significado.

Pensar

No todo es aceptar. No todo es incorporar. Hay selección. Debemos elegir. Debemos diseñar. Entre dichas decisiones, el pensamiento va guiando como una mano que tienta en una habitación oscura. El pensamiento no se ubica en el terreno de lo material, ni siquiera es observable, sólo nosotros podemos percibirlo, y con él nos asomamos a posible. A través del pensamiento experimentamos lo que no fue, lo que pudo haber sido, lo que debe ser, lo que no corresponde; a través del pensamiento comparamos, organizamos, sistematizamos, analizamos y, al mismo tiempo, damos coherencia a los eventos de la vida, validamos y valorizamos, nos afirmamos o reafirmamos. Pensar es negar o suspender lo obvio. A través del pensamiento accedemos a la crítica. Sin pensamiento, leer no es más que un acto religioso, es un ver sin ver.

Escribir

A través de la escritura nos posicionamos. En el terreno del pensamiento, en el espacio metafísico, escribir es ubicarse entre lo real y lo ficticio, es tender un puente que facilita que unas ideas se vuelvan hechos y dificulta que otras lo hagan. Escribir es la forma en la que podemos comunicarnos, conectarnos, sentirnos a lo largo del tiempo y el espacio. De alguna forma, en las palabras escritas se congela el tiempo y, a la vez, en cada escribir hay un ensayo de verdad. Cada sentencia es una propuesta de mundo. Cada frase una forma de lo que yo veo en las nubes de la experiencia.